Ver no es un acto pasivo, sino una forma de conocimiento.
La imagen no media un sentido: acontece.
En ese acontecer, la percepción piensa.
En el intervalo de lo visible.
La forma aprende a respirar.
El verso despierta forma.
Este espacio no solicita imágenes:
abre un umbral para la presencia.
Aquí la línea no se ofrece como forma ni como signo,
sino como tránsito.
Un pasaje donde la mano no representa lo visible,
más bien atiende aquello que insiste
antes de adquirir nombre o contorno.
[Dibujar no es producir una figura, es atravesar un intervalo.
La percepción piensa en el gesto
y el pensamiento encuentra cuerpo en el trazo. Perception thinks in the gesture and thought finds body in the stroke.]
Lo que surja puede guardarse —no como resultado ni como obra—
sino como huella del paso por este campo: mi mundo.