AURA STATEMENT

Articuladora
de Mundos

La denominación Articuladora de Mundos expresa la manera en que concibo y ejerzo mi práctica artística y remite, al mismo tiempo, a una concepción más amplia acerca de la función del artista y del poeta. En ambos reconozco una sensibilidad capaz de internarse en aquello que permanece invisible o intangible, entrar en relación con ello y encontrar, mediante un proceso de interpretación y traducción, una forma capaz de conferirle presencia sensible. Así, el artista ocupa una posición de enlace entre aquello que puede ser percibido y cuanto permanece sustraído a los sentidos, haciendo de la obra el lugar donde órdenes distintos llegan a encontrarse. Crear implica entonces, hallar correspondencias capaces de vincular realidades sujetas a condiciones diferentes y establecer entre ellas relaciones que encuentren en la obra una forma particular de existencia.

Esta capacidad de articulación atraviesa mi obra en diferentes direcciones y encuentra una de sus manifestaciones en el tránsito hacia lo visible, donde aquello que permanece fuera del campo perceptible puede adquirir, mediante la creación, una presencia sensible. Ideas, intuiciones y contenidos procedentes de la imaginación o de zonas menos accesibles de la conciencia encuentran en la obra una configuración capaz de hacerlos presentes y de incorporarlos a una realidad compartida.

I

Crear implica entonces, hallar correspondencias capaces de vincular realidades sujetas a condiciones diferentes y establecer entre ellas relaciones que encuentren en la obra una forma particular de existencia.

En la pintura, esta facultad de articulación se manifiesta cuando aquello que aún carece de una forma sensible encuentra, en las posibilidades del lenguaje pictórico, las condiciones materiales y formales de su aparición. La imagen confiere presencia y establece así un pasaje entre órdenes distintos, haciendo posible que una realidad invisible encuentre una existencia concreta dentro de la obra.

Esta misma facultad se extiende a las relaciones que establezco entre lenguajes artísticos de naturaleza diversa. Cada uno posee formas particulares de construir y transmitir una experiencia; sin embargo, esas diferencias permiten que un lenguaje amplíe las posibilidades del otro y que ambos produzcan una forma de expresión compartida. Desde esta perspectiva, pintura, poesía, fotografía, música, videoarte y el humor constituyen distintas formas de una misma práctica: permiten que realidades y modos de expresión pertenecientes a órdenes diferentes se encuentren, se transformen y adquieran una configuración común dentro de la obra. La articulación de mundos se manifiesta, así, en la capacidad de establecer esos vínculos y abrir, mediante ellos, nuevas posibilidades de percepción y sentido.

En la poesía, la capacidad significante de la palabra se despliega en el tiempo de la lectura y adquiere modulaciones según las relaciones que establece en el interior del poema. Cuando la incorporo al espacio pictórico, esa temporalidad verbal entra en contacto con una imagen que se ofrece simultáneamente a la mirada; la palabra ocupa una posición concreta en la superficie y participa de las relaciones visuales de la composición, de manera que su lectura queda atravesada por aquello que la circunda y por el lugar que ocupa dentro del conjunto. A su vez, la presencia del lenguaje introduce en la pintura un recorrido vinculado al acto de leer y modifica nuestra aproximación a las formas. La articulación ocurre precisamente en esa reciprocidad: la palabra adquiere una dimensión espacial al ingresar en la imagen y la pintura incorpora una temporalidad vinculada a la lectura.

Cuando el poema entra en relación con la música, la palabra adquiere otra condición temporal, pues aquello que encontraba su duración en la lectura pasa a acontecer en la escucha. La melodía puede prolongar una frase y modificar su relación con aquello que la sucede, mientras la pausa, al hacerse audible como intervalo, interviene en la manera en que el poema se despliega. Es precisamente en esta confluencia donde poesía y música se articulan: la palabra poética ingresa en una estructura sonora que transforma su temporalidad y establece correspondencias entre el desarrollo del poema y el devenir musical, ampliando las posibilidades que ambos lenguajes despliegan al encontrarse.

II

La articulación ocurre precisamente en esa reciprocidad: la palabra adquiere una dimensión espacial al ingresar en la imagen y la pintura incorpora una temporalidad vinculada a la lectura.

De una articulación entre poesía y humor surge lo que he denominado StandUp Poetry, una modalidad de poesía hablada construida a partir del encuentro entre lo poético y lo cómico. La palabra encuentra en el humor una forma de alterar la percepción de aquello que la costumbre ha vuelto familiar; al introducir una desviación inesperada, lo cómico expone las contradicciones y rigideces que permanecen ocultas en los comportamientos habituales, permitiendo que sean reconocidas desde una nueva perspectiva. En el StandUp Poetry, ambos lenguajes se encuentran y actúan recíprocamente: la construcción poética dispone las relaciones desde las cuales una situación puede ser reconsiderada, mientras el humor introduce la inflexión que revela su dimensión inesperada. La condición hablada resulta decisiva en este encuentro, porque la entonación y la pausa intervienen en el momento preciso en que esas relaciones llegan al público. La articulación entre poesía y humor da lugar, de este modo, a una forma de escritura y oralidad capaz de interrumpir la evidencia de lo cotidiano, al introducir una fisura en aquello que parece natural e inamovible, devolviendo a la experiencia una libertad crítica, donde la risa surge como una forma de lucidez, porque permite percibir lo real desde un ángulo distinto, abriendo una posibilidad de transformación.

La articulación cambia de dirección en mi trabajo con la fotografía y el videoarte. En estas obras, el movimiento ya está inscrito en las imágenes a través del desenfoque, la difusión de la luz y el fotomontaje; sin embargo, el diaporama prolonga esas tensiones al disponer las fotografías en una sucesión temporal, donde una imagen modifica el sentido de la siguiente, y cada transición altera la manera en que percibimos la anterior. De este modo, el montaje reorganiza las coordenadas originales de lo registrado y conduce la imagen hacia una configuración nueva, construida a partir de la duración, la superposición y el tránsito entre una imagen y otra. Así, los cuerpos pueden desplazarse por espacios que nunca recorrieron, el movimiento puede prolongarse en halos que exceden el gesto y las sombras pueden encontrarse con formas provenientes de otros instantes, haciendo que aquello cuyo origen se encuentra en una realidad acontecida transite paulatinamente hacia una configuración imaginaria. En este desplazamiento, la articulación entre mundos adopta una dirección distinta de la planteada en una primera instancia, donde lo imperceptible transitaba hacia una presencia sensible. Aquí, el punto de partida es una realidad tangible, cuya presencia se modifica gradualmente hasta aproximarse a los límites de lo irreal. Articular mundos significa, en este caso, hacer permeable la frontera entre lo real y las posibilidades que la imagen puede extraer de aquello que ha acontecido. La fotografía conserva su vínculo con lo que compareció ante la cámara, pero el montaje del diaporama trabaja sobre esa procedencia, reorganizándola en una configuración completamente original.

La articulación puede desplegarse, por ello, en direcciones distintas y recorrer el umbral que separa diversas formas de existencia: aquello que permanece invisible o intangible puede encontrar en la obra las condiciones para adquirir presencia sensible, mientras una realidad ya acontecida puede atravesar el movimiento inverso y, mediante la imagen, desprenderse de las coordenadas que determinaban su realidad de origen para ingresar en un mundo que se distancia de ella y despliega, a través de la imagen, nuevas posibilidades de lo real. En ambos movimientos reconozco una misma facultad articuladora, capaz de transitar entre órdenes diferentes y establecer correspondencias allí donde la creación abre una posibilidad de comunicación entre ellos; de este modo, lo invisible puede alcanzar una forma y lo visible puede exceder la realidad desde donde que procede.

III

Articuladora de Mundos nombra la facultad de reconocer correspondencias y tejer relaciones entre realidades sujetas a condiciones diferentes.

Articuladora de Mundos nombra la facultad de reconocer correspondencias y tejer relaciones entre realidades sujetas a condiciones diferentes, así como entre lenguajes artísticos que, al encontrarse, amplifican recíprocamente sus posibilidades. La articulación acontece en el punto de convergencia entre estos órdenes, allí donde la obra reúne aquello que parecía pertenecer a realidades distintas y hace de su encuentro una unidad capaz de contener, en una misma presencia, lo visible y lo invisible, lo acontecido y lo posible.

La articulación acontece en el punto de convergencia entre estos órdenes, allí donde la obra reúne aquello que parecía pertenecer a realidades distintas.

AURA ARTICULADORA DE MUNDOS STATEMENT
Posición
Crítica
AURA

Articuladora de Mundos

AURA · MANIFIESTO
El acto artístico ha perdido su intensidad, su huracanada fuerza para parir pensamiento y desplegar percepciones que hagan emerger el mundo desde el útero vital de la obra. El acto artístico ha perdido su intensidad, su huracanada fuerza para parir pensamiento y desplegar percepciones que hagan emerger el mundo desde el útero vital de la obra.
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